Cuatro verdades sobre los blogs

grupo de freaks(Publicado también en el blog de Overalia) En estos últimos días hemos ultimado algunas acciones con blogueros desde Overalia. Cada una de estas acciones se orientaba a un tipo de blog muy diferente y pedía la colaboración del bloguero con distintos incentivos y argumentos. Pese a ser las acciones tan variadas, hay unas pocas pautas comunes. Las he agrupado en cuatro principios que vienen a mostrar que cuando bajas al barro de la realidad, las nubes sin olor de la teoría sólo están ahí como marco de referencia a contrastar…

Estas cuatro ideas aplican a un porcentaje amplio de los blogs que podemos encontrar más allá de la esfera de quienes de una manera u otra se dedican a esto de la Red. Pero obviamente, este es un ejercicio que generaliza (y mucho), sin ánimo de ofender a nadie.

Los expertos, gurús y profesionales dospuntoceristas dirán lo que quieran, que luego el usuario de a pie, el ciudadano bloguero, hace lo que le da la gana. Lo cual no sólo es lógico, sino que es muy saludable y para eso está la blogosfera oiga. Constato sólo y aquí enumero cuatro verdades como cuatro soles a tener en cuenta si una empresa se plantea dirigirse a los blogueros:

1) El blog es mío y me lo actualizo cuando quiero

tunning ridi Aquellos que estamos infectados por el SEO en mayor o menor grado asumimos (o creemos) que actualizar frecuentemente un blog o una web es una manera trabajosa pero efectiva de mantener un cierto tráfico, de ser sexy a los ojos de Google. Otra cosa muy diferente es actualizar sencillamente por este hecho, lo que lleva a decir muchas veces apenas nada.
En el mundo del usuario final no todo es obsesión por la novedad constante, por aportar valor, por mantener un contacto con los lectores. No. Cada uno actualiza su blog cuando le da la gana, algunos alguna vez cada tantos meses, otros cada vez que el gato se sube al árbol. La mayoría de los blogs son sencillamente la opinión de sus blogueros, y el número de esas opiniones se dispara (o no) según los temas de actualidad. Y me parece muy saludable que según los políticos de turno metan la pata hasta cierto grado, los ciudadanos expresen su filiación o su repulsa según vean el cubo donde se metió la pata medio lleno o medio vacío.
Que el usuario hace con su blog lo que le da la gana y no lo que los puntoceristas suelen recomendar hacer en un blog es aún más evidente cuando entramos en las mínimas pautas de usabilidad/legibilidad. Las combinaciones de colores de fondos y textos, la cantidad industrial de gadgets en la columna derecha del blog, el formato de las imágenes… Son siempre al gusto del bloguero, en combinaciones que a veces son muy elegantes y otras, otras digamos discretamente que elegantes no son… Pero el blog es suyo y se lo tunean cuando quieren. Faltaría más, así sea , amén.

2) Yo y mi blog por que tengo yo un blog que es mío

blogueroAlgunos opinan que tener un blog para hablar de uno mismo es como mirarse en el espejo continuamente. La mayoría de los que así opinan seguramente ni tienen blog ni lo van a tener, por que no vislumbran su utilidad.
A veces no les falta razón. Por un lado están aquellos que usan el pronombre de la primera persona del singular Yo en la mayoría de sus frases. Los más exagerados exhiben opiniones realmente vehementes, algunas que rozan la imprudencia, que una cosa es la libertad de expresión y otra las palabras arrojadizas. Ante el contacto por parte de una empresa interesada en su bitácora, los blogueros se este tipo suelen reaccionar hinchándose como globos y solicitando todo tipo de prebendas. Huyamos.
Por otro lado están los que llevados por cierta timidez o por el hartazgo de los spamers que bombardean direcciones de e-mail y comentarios, esconden su persona tras un nick y no ofrecen ningún tipo de información de contacto para invitarles o sugerirles nada. Lo que también me parece una opción muy válida, claro. En este caso, más que huir nosotros, limitémonos a no darles la brasa…
Como casi siempre pasa, en el término medio está lo interesante: los blogueros interesantes son los que se suelen centrar en un tema que vaya más allá de sí mismos, que firman con su nombre lo que escriben (muy loable actitud), que ofrecen cierta forma de contacto (muchas veces inhabilitando con sentido las tácticas de recopilación masiva de mails y moderando los comentarios que reciben). El sentido con el que llevan su blog impone el mismo cuidado a la hora de contactarles: si lo que les va decir no les va a interesar, no molestes… Pero si puede interesarles, normalmente su respuesta es positiva y hasta entusiasta en muchos casos. Agradecen la atención recibida.

3) Yo quiero uno como el de amigo
envidiaQuedan muchos espacios en la blogosfera que se generan sencillamente por imitación. Hubo una actitud muy común en muchas empresas en los 90, la de tener una página web por que era lo que tocaba y sin saber muy bien para qué . Hoy esa misma actitud se repite, a otra escala, en los blogs.

Este caso es especialmente visible en el campo de la política local/municipal. Son muchos los alcaldes, concejales y ediles que se lanzan al blog por que su jefe de partido también tiene uno, por que se les ha vendido que hay que estar cerca del ciudadano, o quizás por que se les ha colado que con esto del dospuntocerismo serán más modernos, hasta mefistofélicamente más jóvenes… Pero claro, ellos no cuentan ni con el departamento de comunicación del jefe ni con la maña del nativo digital, y así les lucen los blogs, semiabandonados en tantos casos, o convertidos en una continua trifulca con trolls locales que disparan los comentarios como quienes tiran a los patos de goma en la feria del mismo pueblo.
Cabe decir que estoy generalizando, claro, y que hay casos brillantes de políticos de pequeña poblaciones con blogs estupendos y dignos de ejemplo…

4) Los amigos de mis amigos son mis amigos (coro: uh, vaya lío)

abrazo-amigosDados los tres puntos anteriores, ¿Cómo localizar entonces blogueros con los que valga la pena contar y acojan nuestras propuestas con buenos ojos? ¿A quiénes podemos aportar valor a cambio de su atención? Un buen sistema es tirar del hilo del blogroll, convertido en un ovillo de interesantes sorpresas en muchos casos. No sólo por que en muchos casos sus links nos llevarán a buenos puertos, sino por que descubriremos en poco tiempo el entramado de quién es quién en un tema o en un ámbito geográfico. Como si hiciéramos nuestro mini blog rank personal para ese campo concreto de la blogosfera.
Si el bloguero se lo toma más o menos en serio, además de a sus amigos encontraremos fácilmente a quienes sigue (si tiene cuenta de Twitter, mejor que mejor). Y si el bloguero no nos interesa, seguramente los enlaces que ofrece tampoco. Dios los cria y ellos se enlazan. Nos encontramos con mejores resultados a través de la criba que los propios usuarios hacen en sus links que con lo que podamos encontrar en los buscadores.

Conclusiones:

  • Hay que cribar bastante para dar con los humildes blogueros que hacen las cosas bien y que nos pueden ayudar a difundir un mensaje. Por que además de difundirlo, lo van a prescribir, que es de lo que se trata. No queremos repetir un mismo mensaje muchas veces (¿verdad?) sino muchos argumentos a favor de muchas voces distintas.
  • Precisamente por que estos blogueros se lo toman en serio, nosotros también hemos de respetarlos y cuidarlos. Cantemos todos a coro la segunda parte de la manida frase: no pienses en lo que un blogguer pueda hacer por ti…
  • Contactar con blogueros casi a ciegas sin tomarse la molestía de hacer esa criba es comprar muchos números para que nos toque un disgusto, o un pobre resultado.
  • Con todos mis respetos hacia redes de bloguers predispuestos a recibir promociones (estoy en algunas para ver cómo funcionan), en mi humilde opinión creo que si se consigue despertar el interés de aquellos que son ajenos a este tipo de redes tendremos una respuesta más honesta (por desinteresada) y una prescipción más sincera por parte del bloguero.
  • En muchas ocasiones, un bloguero interesado nos proporcionará de buena fe el contacto con otros blogueros que también estarán interesados en nuestras propuestas. Sin embargo, un error en el tono de la comunicación o en la selección del bloguer puede tener el efecto contrario: que nos desacredite ante otros amigos con blog.
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